El género animado como aporte educativo para la transformación en Venezuela.

«…Pero así como hay que aprender a leer, así también hay que aprender a ver cine. Y si leer no es deletrear, ver cine no es mirar a la pantalla durante una proyección”. (Stahelin,1976)

Expediente Abierto

En estos días, el sock Spears ha supuesto una nueva revisión de la política de seguridad nacional, apuntando, entre otras cosas, una vez más a la responsabilidad de los medios de comunicación públicos y privados, y al rol educativo informal de los mismos.

Los animados en la Venezuela de hoy. Cantidad y Calidad

Aún hoy la mayoría de la programación infantil animada son paquetes importados, con una penetración de cableras del 54%. 

Sin embargo, el proceso de transformación social se ha reflejado en la pequeña pantalla. Gracias a Leyes como la del Productor Nacional Independiente ,TVES se ha establecido como la televisora mas dedicada al sector infantil de señal abierta con 4 horas de animados al día, en las que destacan 4 producciones venezolanas («¿y por qué?» , «Como tú«,  «Samuel y las cosas» y «Waika«), contra las más del doble importadas. Entre las temáticas, destacan el ecologismo y la ciencia.

Estos datos se contrastan con las cableras, con el 100% de animados importados que tienen los canales por suscripción tipo Disney Channel o Cartoon Network a los que solo le hace frente 123tv, canal temático de inciativa pública para los mas pequeños, retransmitido por CANTV Satelital y la nueva TDA.

En la gran pantalla, los financiamientos del CNAC y la voluntad política que hoy existe ha permitido reabrir una puerta a los productores de contenidos como en el caso de «Samuel H20«, versión largometraje de la citada serie.

Todo indica que  debemos repotenciar la industria nacional de animaciones, para que los niños conozcan además del parque Yellowstonela Gran Sabana y no terminen pensando que en Venezuela existen Leones, en lugar de Cunaguaros

Todavía los datos son alarmantes en cuánto al número de animaciones criollas,  solo 1 al año para la gran pantalla.

Ajá ¿y la Calidad?

Las producciones para largometrajes animados ha quedado reducido mayormente a los temas «financiables» por los organismos competentes, históricos, héroes nacionales o mitos indígenas en su gran mayoría, como en el caso de Sucre, Luisa, Historias Nativas, Ekiraja, etc.

Sin dudar de la importancia del rescate cultural que suponen. Estos no siempre son los formatos mas adecuados para la educación en valores por verse ajenos a las realidades sociales de niños y adolescentes, tales como:  la parroquia, la convivencia, la igualdad, las justicia, el valor del trabajo, la sexualidad y el embarazo precoz, la salud, la alimentación, el consumo y la ecología, el rol y la planificación familiar, la multiculturalidad, el respeto a la diversidad, etc.

En el caso de los seriados animados para televisión, se basan en la educación temática formal, convirtiéndose en un repaso examinado de la lección escolar y dejando un lado los valores humanistas que creemos pretenden.

Por ejemplo, Los mencionados «Samuel y las Cosas» o «Como tú«, en los que todo transcurre en el aula de clase con una autoridad educativa omnipresente como conductora de los temas desarrollados, los espectadores al final de cada capítulo son evaluados.

Si bien este tipo de series cubren un aspecto social importante como es el acceso al conocimiento, íntimamente ligado con la distribución de la riqueza, desconocen y omiten el aprendizaje no formal de los infantes, tan necesario en el debate suscitado en nuestros días en torno a la seguridad, fundamentado en los valores enumerados anteriormente a los que podríamos sumar la falta de sentimientos y experiencias, algo fundamental para el cine animado, sentimientos, los personajes no aman, no se enfadan ni rectifican, no tienen personalidad interior, no viven ni envejecen.

Este discurso, aunque práctico para el guionista contratado, termina consiguiendo el efecto adverso al desarrollo de la creatividad y a la exploración propia de la búsqueda del conocimiento. mermando el acompañamiento a la formación de ciudadanos críticos, se contrapone al modelo emancipador propuesto por reconocidos educadores, se reduce a la receta colonial. Una imposición del conocimiento con premios y castigos, sin procurar las condiciones para un desarrollo natural de la convivencia social.

Respecto a la iniciativa comercial, no se ha propuesto mucho en este sentido, salvo casos como la campaña de la empresa farmaceútica locatel cargado de humor picante llamada «Dosis de Familia«.

En la arena política la animación está en segundo plano. El único caso destacado: «La Isla Presidencial«, trata de reciclar el desencanto global por la política en una falsa rebeldía adolescente para atacar a los gobiernos progresistas de latinoamerica, reproduciendo el discurso foráneo de república bananera. Humor negro y antivalores.

Al igual que «Dosis de Familia«, Cabe mencionar que su formato de difusión es la supraestatal internet, fronteras lejanas para las regulaciones educativas que el gobierno pretende.

Resumiendo, nuestros animados venezolanos son susceptibles de mejorar, más y de mejor calidad educativa.

La animación y sus modos de producción

Primeramente, para avanzar es necesario una reconciliación entre la animación tradicional y las nuevas técnicas digitales, Armando Arce, Director del  Centro Nacional de Cine Animado,  y otros camaradas tienen una larga experiencia en este género como transmisores de ideología política con pocos recursos. Debemos ver la animación como un oficio y no como una destreza técnica o peor aún, una cualificación.

Como en muchas profesiones, la animación ha sido tecnificada, hoy en día una producción animada, en contra de lo que se cree, es mas laboriosa, los equipos utilizados son muy costosos, sin contar el tiempo que se ha de invertir para adquirir este conocimiento, tecnificando la profesión y mecanizando según la doctrina Taylor de  la cadena de montaje, donde todos tienen un rol definido en la producción especializada. Especialízate o muere.

En Venezuela, además existe un doble discurso gubernamental en cuánto a la elección de los medios de producción, con herramientas libres y potencialmente liberadoras o sistemas privativos. Hacen decretos y normas que no se aplican como el obsoleto decreto 3390, etc…  esto también perjudica a las producciones audiovisuales animadas.

A menudo me preguntan ¿cuánto costaría una película animada en Venezuela?, desconozco esos datos, lo que si sabemos es que en Software Libre nos ahorraríamos las costosísimas licencias y pudiéramos adaptar nuestras herramientas, léase modos de producción, a nuestras necesidades con independencia y soberanía tecnológica.

En el mejor de los casos se mira y premia al contenido pero se tapan los ojos en cuánto al modo de producirlo. Error fatal si de verdad queremos construir nuevas relaciones sociales en el trabajo  y modos de producción no alienantes.

Propuestas para la construcción

Analizados los aciertos y errores podemos establecer una serie de mejoras para la calidad sustantiva del aprendizaje en nuestras producciones:

  • Formar consejos independientes, (investigación y controlaría social).
    Involucrar a niños, sociólogos, educadores y por supuesto madres, padres y representantes organizados en observatorios y consejos independientes con los productores de contenidos responsables de evaluar la calidad de los contenidos con el objeto de tener un debate vivo y transparente con los responsables de aplicar estas políticas en las instituciones.
  • No llevar a las aulas a la televisión sino la televisión a las aulas.
    Existe un consenso mas allá de nuestras fronteras de lo imprescindible que es la formación crítica. «Aprender a leer y aprender a ver cine» o television, se ha dicho mucho pero no se hace.
  • Revisión continua del sistema educativo.
    Incorporar nuevas metodologías en el sistema educativo, haciendo a los niños los protagonistas de su educación, de sus decisiones y de su desarrollo cognoscitivo y escapando progresivamente de ser un sumiso espectador receptor de doctrinas, de la competencia que produce el debe ser.

En conclusión, nuestros niños deben aprender a ver la televisión y el cine con una actitud crítica, debemos fomentar aún más la producción nacional de animados y estudiar mas la calidad educativa de los mismos para la transformación de nuestra sociedad.«La educación como práctica de la libertad». Paulo Freire 

Algunas fuentes bibliográficas:

www.klibre.net/descargas/animacion-educacion/

 

 

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